Acerca de mi

«Si quieres que algo se muera, déjalo quieto». J. Drexler

Mi historia no es la típica de un médico ni la de un ingeniero. Es la de alguien que entendió que si dejaba las cosas quietas, se morían. Y yo no vine a ver cómo se muere la salud por falta de movimiento.

> El inicio: terreno y realidad

Salí de la universidad (UDP) y me fui a recorrer Chile. No porque quisiera hacer turismo médico, sino porque necesitaba entender cómo funcionaba realmente la salud fuera de los libros. Fresia, Lolol, Punta Arenas… en cada posta rural, en cada SAPU, vi la misma historia: profesionales quemados llenando papeles, sistemas que no conversaban entre sí, y pacientes esperando más de lo necesario porque los procesos eran de otra época.

Ahí lo vi claro: la brecha no era solo de recursos, era de movimiento. Las cosas estaban quietas y por eso se estaban muriendo.

> El quiebre: cuando Chile se movió

Octubre de 2019. El estallido social sacudió todo. Me uní a «+ Salud a la Calle», la ONG más grande de ayuda a las personas que sufrían violencia por parte del estado durante las manifestaciones. Fueron meses intensos atendiendo en la calle, viendo lo que ningún manual médico te prepara para ver.

Tres meses después, cuando aún estábamos procesando todo eso, llegó la pandemia.

> El giro: cuando todo se movió de golpe

Entré a la Seremi Metropolitana para trabajar en el equipo de Licencias Médicas. Primer gran impacto: desarrollé un algoritmo para emitir licencias de forma masiva y así dar abasto a las necesidades de la región, y luego a nivel nacional. El sistema que armamos entre el caos se terminó adoptando en todo Chile.

Pocos meses después asumí otro desafío: liderar un equipo de 900 personas en el centro de trazabilidad COVID-19. Teníamos que crear sistemas desde cero, automatizar procesos que antes tomaban días, tomar decisiones en horas que normalmente habrían llevado meses.

Fue caótico, intenso, y ahí aprendí algo fundamental: el mejor software médico es el que los médicos olvidan que están usando. Si tienes que pensar en la herramienta, la herramienta está mal diseñada.

> La consolidación: de SEREMI a MINSAL

Pasé a MINSAL y a los pocos meses ya estaba a cargo de operativizar la estrategia de TTA (testeo, trazabilidad y aislamiento), que incluía además el manejo del sistema de resultados de laboratorio de COVID y otros sistemas utilizados en el departamento de epidemiología.

Desde ahí, buscando siempre hacer mejoras, implementamos 6 programas de vigilancia con DHIS2 a nivel nacional. Hicimos lo que teníamos que hacer: mover las cosas para que no se murieran.

Mientras tanto, seguí aprendiendo tantos de cursos gratuitos y de forma autodidacta y siguiendo programas específicos como el Diplomado en Informática Clínica de la PUC y varias certificaciones: Interoperabilidad y Estándares en Salud del Hospital Italiano de Buenos Aires , el Healthcare Analytics de la Universidad de California y muchas certificaciones de Google y otros servicios. Así fui armando el stack técnico que me permitía entender no solo el problema clínico, sino también cómo construir las soluciones.

Hoy estoy terminando mi Magíster en Informática en Salud en HIBA, porque una cosa es saber hacer y otra muy distinta es entender por qué funciona.

> El presente: construcción y transmisión

Hoy no paro. Atiendo pacientes por telemedicina en el Ministerio, implemento plataformas nacionales, desarrollo chatbots de IA para educación en salud menstrual con Tribu Academy, automatizo procesos con Make y N8N, enseño en diplomados, y le muestro a otros profesionales que la tecnología no es el enemigo sino la herramienta para recuperar tiempo.

He trabajado con DHIS2, HL7, FHIR, OpenHIE, GoHighLevel, y cada tecnología que prometa hacer la medicina más eficiente sin perderle el respeto a lo humano.

También estoy metido en marketing digital (Meta Ads, YouTube, LinkedIn), desarrollo web, creación de embudos educativos… porque aprendí que de nada sirve tener la mejor solución si nadie la conoce.

> Mi meta

Que ningún profesional de salud tenga que elegir entre atender bien a sus pacientes o terminar exhausto llenando formularios. Que la tecnología devuelva tiempo, no que lo robe.

Porque como dice Drexler: si quieres que algo se muera, déjalo quieto. Y yo no vine a dejar nada quieto. Vine a mover, a construir, a compartir. Y cada proyecto que arranco es un movimiento más para que la salud en América Latina funcione mejor.